“Mi trabajo tiene el ritmo de la naturaleza, porque es cíclico y une todas las exposiciones, las que van teniendo relación las unas con las otras, y eso para mi es importante, que las obras no sean complejas”.

Háblanos de ti

Soy chilena, nací en Santiago el año 73, toda mi infancia viví en el Cajón del Maipo. Mi padre era esloveno y mi madre chilena.

Estudié en Santiago un año arquitectura, pero mis proyectos no eran tan funcionales, por eso me cambié a licenciatura en arte con mención en escultura. Pero mi trabajo no solo es escultura, también es instalación y trabajo espacial, siempre desde el volumen, esa es mi manera de resolver mi imaginario.

¿ En qué momento te das cuenta que quieres ser artista?

Yo vengo de una familia de artistas, mi padre estudió en la escuela de arte aplicada de la Chile, fue diseñador y siempre se relacionó con muchos creadores, y fue en ese mundo en que me relacioné también; el artístico.

¿Y por el lado de tu madre?

Mi mamá es más científica, pero nunca hubo una lucha entre ambos sentidos, la cosa de la creación y manualidad, siempre ha estado en la familia. Mi abuela era modista, mis abuelos inmigrantes también son artistas, la cosa manual y artística, me a acompañado toda la vida.

Esto no fue algo que dije “voy a ser artista”; esto solo fue, y hoy así es.

¿Cómo aparece este trabajo, el de los fractales de coliflor?

Hace un tiempo hago clases en la universidad, y ahí había una maquina de corte láser donde trabajo con lo chicos todo el sistema constructivo de este tipo, desde lo que es manual, hasta llegar a la máquina donde tu ingresas vectores, y ahí se hace el corte. Entonces, cuando desde el centro cultural me invitan a participar en la realización de esta obra, yo estaba participando en este sistema constructivo. Así lo traje al espacio público, donde elegí como material el metal, y mi imaginario es la naturaleza, la cual es mi referente más cercano.

Siempre me han sorprendido los volúmenes que genera la naturaleza, hasta el punto de cuestionarme que esta siempre va a superar al artificio, o sea, hay creaciones naturales donde uno dice, esto no parece natural, pero sí lo es, y eso me parece algo fascinante.

En esta obra tu puedes entrar, pero no es un juego, en esto se genera algo visual, porque si tu miras desde un lado ves un túnel, pero no lo es. Encontré interesante la cosa traslúcida y la proyección de las sombras en el suelo con el sol, es impresionante.

¿Pensaste alguna vez en que podías llegar a ser tan reconocida?

No, yo creo que todo esto se ha dado muy natural, sin esperarlo, y como en mi casa el mundo del arte siempre estuvo presente, no es algo inesperado, es solo así.

El ser artista es una opción de vida, y esto tiene sus patrones que se deben ir cumpliendo. Uno no puede ir al ritmo de otras personas, pero siempre tiene un toque de misticidad. Esta es la vida que yo elegí, así se fue dando.

¿Tu familia te ha apoyado siempre?

Nosotros tenemos nuestra red de apoyo. Mira, hemos sido bien gitanos, vivimos con mi pareja, quien también es artista, en Alemania por 3 años, y de ahí viajábamos por otro tiempo más, y jamás nos complicamos, eso es parte de la vida.

Partíamos a trabajar con nuestras hijas y nunca hemos tenido un problema. Yo me puedo organizar en mis tiempos, ir a buscar a mis pequeñas al colegio, quedarme hasta más tarde en la casa e ir a mis talleres.

¿Cuál es la obra realizada que más recuerdas, aquella que más te ha conmovido?

El trabajo más significativo fue el de la siembra que realicé en Brisas de Chicureo. En ese lugar pedí prestado 5 mil metros a Don Bernadino, que es un campesino que cultiva. El me aró la tierra y yo instalé un trabajo ahí. Esto se situó un sábado, porque se registraba en el día, la tarde y la noche, pues al otro día se desmontaba.

Este trabajo fue realizar una plantación de unos 200 cilindros inflables de PVC con luz, algunos transparentes, los que se ubicaban entre los surcos dejados por el arado. Mi idea fue dar cuenta de lo mismo que uno ve cuando va a los campos de colores y hay flores, vegetales y todo tipo de naturaleza. Esa fue mi idea, demostrar los colores y resaltar un poco el trabajo del campesino.

¿Qué rescatas , en el ámbito cultural, en Colina?

A la comuna no le falta cultura, pero creo que se debe cuidar lo que hay.

Quizá el problema muchas veces es algo nacional; como chilenos, copiamos mucho otras culturas pero, a nuestro pueblo no le falta identidad. A lo que les falta identidad es a estas nuevas edificaciones, porque eso va perdiendo lo que realmente es Colina.

Julen Birke, ¿te encuentras exitosa?

Tengo que agradecer a la vida, porque puedo vivir de mi trabajo, puedo instalar obras, y por eso creo que la vida me ha dado la oportunidad desarrollar mi trabajo. Me siento humilde porque tengo un poquito de pudor, pero me encantaría ver a la gente interactuando con mi trabajo, pero decir ¡yo soy aquí la artista¡ no, eso no me gusta.